Hace mucho tiempo, en un trabajo muy muy lejano…
… al terminar una de las reuniones de seguimiento con el cliente, fuimos a tomar café todos juntos y volvimos a comentar las conclusiones y próximos pasos, pero… no estábamos de acuerdo en NADA!

Era como si hubiéramos asistido a dos reuniones totalmente diferentes.
Únicamente fuimos 4 personas en aquella habitación y después de 1h, salimos estando todos de acuerdo, pero algo había pasado en nuestras cabezas que teníamos 4 realidades distintas y alejadas entre sí.
Hizo falta una nueva convocatoria, esta vez de 2h más para alinear visiones, extraer nuevas conclusiones y marcar de nuevo los objetivos de manera clara y concreta.
Fue entonces cuando comprendí el límite de las conversaciones tradicionales y la necesidad extrema de claridad en la gestión de proyectos.
Y descubrí las metodologías ágiles.

Con la agilidad, llegaron los objetivos reales, los definition of done, la auto organization, toma de decisiones… y de nuevo los problemas de comunicación.
Cada persona tiene su propia interpretación de la realidad, y comprende e interpreta una parte de lo que escucha.
Y descubrí la facilitación visual.

Inicio este blog para compartir ambas experiencias, con metodologías ágiles, y como visual thinker o persona que practica el pensamiento visual en su día a día, y cómo ambos estilos de vida cambiaron mi percepción y manera de afrontar situaciones.
Cierro este primer post con una frase de Elena Urízar (Visualea) que me acompaña desde hace tiempo:
“Si eres capaz de representar algo, significa que lo has entendido y como consecuencia, lo has aprendido”