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El origen del cambio

En la primera entrada (Arrancamos!!) hablo de una reunión como otra cualquiera, de la necesitamos realizar una 2° convocatoria para sacar conclusiones sobre la 1° reunión… En fin un jaleo…

Podría considerarse un desastre, pero pensándolo bien fue una revelación ya que encendió una chispa de curiosidad que me llevó a conocer el mundo Agile.

Pero antes, es necesario comprender qué hacíamos en el equipo:

¿Cuál era nuestro objetivo?

En aquella época trabajaba en un ANS (Acuerdo de Nivel de Servicio) que simplificando es un equipo de mantenimiento, en este caso de una aplicación de tesorería bancaria.

Como todo buen mantenimiento teníamos turnos de mañanas, tardes y servicio de guardias, así que a priori se antoja un trabajo tranquilo y rutinario.

Pero nada que ver…

Existían otros desarrollos llevados a cabo por otras empresas, que una vez finalizados pasaban a ser nuestra responsabilidad (tanto si estaban bien probados como si solo andaban «cogidos con pinzas») por lo que el sistema a mantener iba creciendo lentamente, al igual que la complejidad de las tareas, la duración de nuestros procesos nocturnos y como consecuencia, nuestras guardias.

Pero el equipo seguía siendo el mismo…

O mejor dicho, no… porque como en cualquier consultora, teníamos entradas y salidas de compañeros. Aunque fueramos el mismo número de personas, había que aprender a dominar los nuevos desarrollos y enseñar a las nuevas incorporaciones.

Todo ello, mientras seguíamos haciendo nuestras tareas básicas de mantenimientos y evolutivos (que no paraban de crecer) .

Ok, pero… ¿esto qué tiene que ver con la reunión?

Cuando todos los temas son críticos, es posible que ninguno lo sea. Y eso fue justo lo que nos pasaba continuamente. Nuestras tareas «críticas» se habían ido alejando poco a poco del objetivo real del proyecto.

Mientras nosotros defendíamos «nuestro trabajo», el cliente había ido cambiando de necesidades y prioridades. Y ni ellos ni nosotros, nos habíamos adaptado a la realidad cambiante.

Seguíamos haciendo lo mismo de la misma forma, y aunque estábamos cargados de más tareas que nunca, el cliente sentía que estábamos de brazos cruzados sin querer trabajar, por lo que nos solicitaban nuevos compromisos.

Ok, y la reunión ¿por qué fue reveladora?

Por cumplir los 3 pilares de Scrum:

  • Transparencia
  • Inspección
  • Adaptación

No es que trabajáramos con Scrum en el proyecto (no aplicaba en absoluto) pero sí podíamos aprender y aplicar parte de su filosofía.

Y los cito en ese orden porque fue justo así como se presentaron:

Al terminar la 1° reunión y hablar tomando café, surgieron los primeros comentarios directos y transparentes, que nos reveló la necesidad de repetir una 2° reunión.

Durante esa 2° reunión, realizamos la inspección, revisando qué estaba pasando y evaluando las diferentes realidades.

Antes de terminar, todos nos adaptamos. Establecimos prioridades claras y objetivos a cumplir, asumiendo líneas rojas y necesidades reales por encima de las intenciones o deseos.

De esta manera, aprendí el poder de T.I.A. y la gran diferencia que suponía tenerla en mente cada día, alineando las necesidades, los objetivos y las acciones del equipo.

Realmente marcó nuestro punto de inflexión.

Luego comenzamos a experimentar con Kanban, pero eso ya será en otro post.


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